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Memoria

¿Depresión o demencia?

By 26 julio 2018febrero 8th, 2019Sin comentarios

Depresión y memoria

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que no solo despliega su sintomatología en relación a un bajo estado anímico y una negatividad evidente, también se caracterizan por los síntomas físicos y conductuales que cursan con el trastorno. Además, es frecuente que las personas que la padecen se quejen también de dificultades en la concentración y pérdida de memoria, por lo que hay es importante tener en cuenta también su afectación a nivel cognitivo.

Las quejas cognitivas más comunes en pacientes depresivos son las siguientes:

  • Dificultades para mantener la concentración o imposibilidad de concentrarse.
  • Distracciones frecuentes.
  • Dificultades en la comprensión lectora, y como consecuencia, pérdida del disfrute por la lectura.
  • Problemas en la conducción debido a la dificultad en mantener la atención y la facilidad de distracción.
  • Despistes y/u olvidos frecuentes.
  • Sensación de haber disminuido su rendimiento laboral.

Se sabe que la depresión afecta a nuestra memoria episódica, aquella que nos permite almacenar los sucesos que vivimos. De todas las explicaciones que se han dado a partir de la investigación en este ámbito, es el estrés una de las respuestas más comunes. Cuando sufrimos estrés la activación de nuestro organismo se extrapola en frecuencia e intensidad exponiendo a nuestro sistema a mantener una activación excesiva que puede resultar perjudicial. El objetivo de nuestro organismo es mantenernos preparados para actuar frente aquellos estímulos que consideramos amenazantes, por ello, en situaciones estresantes nuestro sistema está en alerta.  En el caso de los trastornos depresivos, debido a la preocupación continua, los pensamientos negativos, la inconformidad y la tristeza junto con la falta de iniciativa a la hora de solventar los problemas puede llevar al paciente a un estado de estrés e intranquilidad constante que explique el déficit de atención y en consecuencia las quejas de memoria de este tipo de pacientes. Si bien, cuando estamos alerta la capacidad de atención se focaliza en aquellos estímulos que consideramos una amenazada, por ello, un nivel de alerta excesivo podrá causar problemas en la atención y como consecuencia, en la concentración y la memoria.

Otra de las teorías que explican la relación de la depresión con las quejas mnésicas de los pacientes que la sufren se centra en la premisa de que “los sujetos sanos tienden, por lo general, a recordar mejor la información positiva que aquella de carácter negativo y/o neutra”. La información de carácter positivo se reduce en los pacientes con depresión, pues tienen una marcada tendencia a centrarse en los peores recuerdos y a procesar más la información de carácter negativo.

Por otro lado, si tenemos en cuenta las particularidades fisiológicas de este tipo de trastornos, se ha demostrado que la actividad del lóbulo frontal en estos de pacientes es inferior. Esta región está relacionada con el comportamiento voluntario, el razonamiento, la planificación y la atención, esto explicaría un rendimiento inferior en estas capacidades. También se observa una menor activación en áreas de la corteza parietal y temporal superior, entre otras cosas, relacionadas con la capacidad de dirigir la atención hacia el exterior, por ello las personas depresivas tienden a centrar su atención hacia ellos mismos.  A nivel subcortical, hay estudios que explican las dificultades mnèsicas debido a un funcionamiento irregular en el sistema límbico. Pues se han observado disfunciones en el hipotálamo, principal responsable de la generación de recuerdos, y en la amígdala, estructura relacionada con el procesamiento de la información emocional.

En resumen, las personas con trastornos depresivos tienden a tener problemas de atención que podrían explicarse por una disminución del rendimiento general de esta capacidad debido a la focalización de la misma en ellos, en sus pensamientos y sus preocupaciones. Esta falta de atención a su entorno, podría explicar las quejas de memoria que manifiestan, pues la atención es clave en el proceso de retención.  Así mismo, el funcionamiento irregular tanto a nivel cortical como subcortial relacionado con la depresión, también explicaría un rendimiento mnésico inferior en personas con depresión.

 

Depresión o demencia

Como sabemos, la pérdida de memoria no solo se asocia con un trastorno depresivo o de ansiedad. De hecho, los problemas de memoria están más relacionados con otro tipo de patologías como las demencias, un ejemplo es la enfermedad de Alzheimer.

En pacientes con depresiones importantes con una gran inhibición de la actividad, abandono de rutinas, disminución de la comunicación, el habla y una importante pérdida de interés, en ocasiones, se puede observar también desorientación espacio-temporal y más comúnmente pérdida de atención. Este cuadro sintomático en pacientes jóvenes puede ser fácil de diagnosticar, pero cuando éste aparece en pacientes de edad superior a los sesenta años la sintomatología descrita se puede confundir con un cuadro de demencia y, en consecuencia, hacer un mal diagnóstico.

Es importante no descartar la posibilidad de que los síntomas de ambos trastornos se solapen y coexistan por separado. De no ser así, los siguientes factores nos pueden ayudar a diferenciarlos:

  • En pacientes con depresión el inicio de los síntomas cognitivos suele ser rápido e identificable de forma aproximada. En cambio, el origen de éstos síntomas en demencia es más gradual e impreciso, difícil de identificar.
  • En caso de depresión la familia del afectado suele ser consciente de la existencia del trastorno. En cambio, en casos de demencia se desconoce durante mucho tiempo hasta que empiezan a haber síntomas muy evidentes.
  • La desorientación espacial no es común en casos de depresión, pero si es frecuente en las demencias.
  • Frente a las quejas de mal rendimiento cognitivo las personas con depresión tienden a culpabilizarse “no lo sé hacer”, “no me sale bien” magnificando el problema y buscando ayuda. En cambio, en caso de demencia el problema está en los demás “me quita las cosas”, “no me lo dijiste” o incluso, tratan de ocultarlo. Se puede observar en las pruebas neuropsicológicas como las personas con depresión frecuentemente contestan un “no lo sé” mientras que las personas con algún tipo de demencia se inventan algunas respuestas.
  • En los trastornos depresivos se manifiesta un sufrimiento intenso y suele acompañarse de una autoestima baja. En el caso de demencia parece no preocuparles y la autoestima está conservada.
  • En pacientes con demencia el deterioro cognitivo es más evidente y afecta diferentes capacidades, en depresión no suele ser muy grave.
  • El estado de ánimo en las personas con trastorno depresivo es bajo de forma estable y suelen tener antecedentes de sintomatología depresiva. En casos de demencia el estado de ánimo suele fluctuar.

En aquellos trastornos que pueden cursar con deterioro cognitivo es importante para un buen pronóstico la detección temprana del mismo. Por ello, es recomendable ante los primeros síntomas acudir a un buen profesional que haga una evaluación tanto psicológica como neuropsicológica para evitar diagnósticos erróneos y tratamientos ineficaces.

 

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