Enfermedad de Parkinson

Alucinaciones y delirios en la enfermedad de Parkinson

By 21 marzo 2019 Sin comentarios

La enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, estando solo precedida por la enfermedad de Alzheimer. La EP afecta a 150.000 personas en España y unos 4 millones de personas en todo el mundo. Los estudios de prevalencia indican que el 3% de la población mayor de 60 años padecerá EP y que un 10% de los casos corresponde a formas de inicio temprano de la enfermedad, eso es, en edades comprendidas entre los 30 y los 40 años.
La EP está causada por la pérdida de neuronas en diferentes regiones cerebrales, entre ellas, la sustancia negra. La sustancia negra es una de las principales fuentes de dopamina del cerebro y forma parte de los ganglios basales, un conjunto de estructuras que juegan un papel importante en el control de la postura y el movimiento voluntario, a pesar de que también juegan un papel crítico en la regulación del estado de ánimo y los procesos cognitivos tales como la memoria o la atención entre otros.

A pesar de que son los síntomas motores como el temblor, la lentitud y la rigidez los que definen el diagnóstico de la enfermedad, actualmente son ampliamente reconocidas las complicaciones “no motoras” asociadas a la EP. Este tipo de complicaciones son en muchas ocasiones infradiagnosticadas y poco comprendidas. Las alteraciones de tipo psiquiátrico o de la conducta, el deterioro cognitivo y los trastornos del sueño son, entre otras, alteraciones no motoras muy comunes en el proceso de la enfermedad.

 

Síntomas psicóticos en la enfermedad de Parkinson

Las percepciones extrañas, las distorsiones de la realidad o las ideas exageradas (ej: todo el mundo me quiere mal) forman parte de lo que comúnmente denominamos sintomatología psicótica.

En la enfermedad de Parkinson la sintomatología psicótica puede ser muy variable entre pacientes, pero representa un síntoma frecuente que llega a afectar al 60% de las personas que padecen esta enfermedad.

Los síntomas psicóticos más frecuentes en la EP son las alucinaciones visuales a pesar de que algunos pacientes pueden tener alucinaciones de tipo táctil (tener la sensación de tener hilos en los dedos) o auditivas (escuchar voces o ruidos). Éstas, pueden presentarse en cualquier momento a lo largo del curso de la enfermedad y se dividen en dos grandes grupos:

  • Alucinaciones menores: Llegan a afectar a un 30% de los pacientes y se dividen en alucinaciones o sensaciones de presencia (sensación de tener alguien detrás), alucinaciones de pasaje (sensación de ver pasar por los laterales del campo visual una forma o sombra difícil de reconocer, distorsiones visuales mínimas (ver pequeños objetos que se mueven o que cambian de forma) e ilusiones (ver caras o formas reconocibles como animales en superficies irregulares).
  • Alucinaciones complejas o estructuradas: Llegan a afectar a un 25% de los pacientes y pueden ser de un realismo extraordinario. Este tipo de fenómenos puede presentarme en forma de ver personas o animales, o siluetas humanas que en muchos casos el paciente sabe reconocer como una alucinación.

 

A día de hoy sabemos que existe una progresión de las alucinaciones menores hacia las alucinaciones estructuradas. Eso es, muchos pacientes que inicialmente tienen leves sensaciones de presencia o ven formas que son incapaces de reconocer, llegan a instaurar con el tiempo fenómenos perceptivos complejos. A lo largo de este proceso, resulta importante distinguir la capacidad de reconocer estas visiones como alucinaciones de la pérdida de la consciencia sobre la naturaleza irreal de estas alucinaciones.

  • Ideas delirantes: La ideación delirante engloba una serie de distorsiones en el pensamiento que podemos observar más frecuentemente en pacientes con EP que han desarrollado un deterioro cognitivo importante. Algunas de estas ideas incluyen que el paciente tenga la falsa certeza de que los familiares le quieren robar o hacer daño, que su pareja le engaña, que la gente que le rodea son impostores o que ya no vive en su propia casa.

Es fácil, que muchos de estos síntomas lleguen a pasar inadvertidos y que no se reconozcan si no se pregunta activamente a los pacientes por ellos. En cualquier caso, algunos de estos síntomas son vividos con una gran incomprensión por parte del paciente y ello suele asociar importante ansiedad y malestar. Preguntar y dar a conocer la existencia de estos síntomas resulta crucial para poder ayudar al paciente.

 

Causas de los síntomas psicóticos en la enfermedad de Parkinson

En la enfermedad de Parkinson, la causa exacta de este tipo de síntomas no es completamente conocida. No obstante, el tratamiento farmacológico de reemplazo dopaminérgico mediante L-dopa está fuertemente relacionado con el desarrollo de alucinaciones visuales.

  •  La terapia dopaminérgica: Los fármacos más comunes para el tratamiento del Parkinson son aquellos encargados de aumentar los niveles de Dopamina con el objetivo de mejorar los síntomas de naturaleza “motora” que se originan a consecuencia de los bajos niveles de este neurotransmisor. No obstante, el aumento de los niveles de dopamina puede provocar cambios que propicien el desarrollo de sintomatología psicótica.
  • Progresión de la enfermedad: El avance de la enfermedad puede generar una serie de cambios en el cerebro, independientes a la medicación, que generalmente se asocian con un empeoramiento en las capacidades cognitivas y que directa o indirectamente propician el desarrollo de síntomas psicóticos.

En cualquier caso, no existe un único mecanismo que cause este tipo de síntomas a pesar de que algunos factores como la edad, la fase de la enfermedad, la gravedad de los síntomas, el uso de determinados fármacos, así como tener antecedentes psiquiátricos, se han considerado factores de riesgo a desarrollar sintomatología psicótica en la EP.

 

Tratamiento de la sintomatología psicótica en la enfermedad de Parkinson

Es frecuente exista una clara relación entre la medicación y el desarrollo de sintomatología psicótica. Por ello, en muchas ocasiones el ajuste de las dosis es la primera opción. En ocasiones, encontrar el equilibrio entre la dosis óptima para el manejo de los síntomas motores y los síntomas de tipo psiquiátrico es un proceso complejo.

Cuando no se logra disminuir este tipo de síntomas ajustando la medicación, o la gravedad de los síntomas es importante, se puede recurrir al uso de los fármacos denominados antipsicóticos.

En cualquier caso, tanto el manejo y ajuste de las dosis optimas de tratamiento dopaminérgico como el manejo de fármacos antipsicóticos en la enfermedad de Parkinson, debe ser realizado por parte de neurólogos expertos en el manejo de los síntomas no motores asociados a esta enfermedad.

En conclusión, los síntomas de tipo psicótico son frecuentes en la enfermedad de Parkinson llegando a afectar a un 30% de los pacientes. Es importante destacar que muchos pacientes no reconocen o no se atreven a contar la existencia de estos síntomas, por ello, resulta importante informar a los pacientes y familiares sobre este tipo de síntomas y la posibilidad de que aparezcan con el objetivo de favorecer su reconocimiento y su tratamiento.

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