Enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas

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¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

La Enfermedad de Alzheimer (EA) o demencia tipo Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que cursa principalmente con deterioro cognitivo progresivo y, en muchos casos, trastornos conductuales.  Se manifiesta en su forma típica con alteraciones que inicialmente afecta sobre todo a la memoria inmediata y episódica, viéndose comprometida la capacidad de aprender nueva información y de recordar sucesos autobiográficos recientes. Habitualmente coexisten síntomas de desorientación junto con afectación de otras capacidades cognitivas superiores que interfieren en las actividades de la vida diaria (AVD), así como también, cambios del estado ánimo y de la personalidad.

La EA es la forma más común de demencia, los primeros síntomas tienden a manifestarse a partir de los 65 años. Actualmente, debido al envejecimiento de la población, se diagnostica un nuevo caso de Alzheimer en el mundo cada 4 segundos.

¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer?

Actualmente, no se han identificado los desencadenantes de esta enfermedad. No obstante, los avances científicos nos han permitido conocer factores genéticos relacionados y marcadores biológicos que explican la progresiva atrofia cerebral y la aparición de los síntomas de esta enfermedad.

A día de hoy, se sabe que las anomalías halladas en el funcionamiento cerebral que caracterizan esta enfermedad están relacionadas con:

Proteína “beta amiloide”

La acumulación de placas de esta proteína fuera de las células es una de las principales sospechosas de causar la disfuncionalidad y muerte celular en la enfermedad de Alzheimer.

Proteína “Tau”

Esta proteína, encargada del sistema interno de soporte y transporte de las células, forma ovillos anormales en su interior originando dificultades en el transporte celular cuya consecuencia será también la muerte celular.

El plegamiento anormal de estas proteínas genera una acumulación de las mismas como si fueran “residuos”, tanto fuera como dentro de las células, que nuestro cerebro no logra eliminar. La acumulación en cantidades pequeñas en un inicio quizá no tiene una repercusión importante en nuestro cerebro, pero el aumento de esta acumulación de “residuos” con el paso del tiempo, impide que las neuronas se nutran y se comuniquen entre ellas provocando la muerte de las mismas.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad progresiva cuyo el síntoma más característico es el deterioro progresivo de la memoria. Los primeros síntomas aparecen en forma de pequeños despistes y olvidos o deterioro cognitivo subjetivo. Con el paso del tiempo, se produce una marcada alteración en la capacidad para adquirir nuevos conocimientos, para recordar, reconocer y comunicarse. También son frecuentes los problemas de atención y orientación temporal y espacial, así como las dificultades para encontrar el nombre de las cosas.

A nivel conductual, son frecuentes los cambios de personalidad, las fluctuaciones en el estado de ánimo, la irritabilidad, la apatía e incluso las alucinaciones.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de enfermedad de Alzheimer se realiza mediante la obtención de un conjunto de resultados derivados de múltiples pruebas. Esto resulta fundamental ya que ni todos los problemas de memoria ni todas las enfermedades neurodegenerativas son siempre enfermedad de Alzheimer.

Con el objetivo de hacer un buen diagnóstico y descartar otras causas que puedan explicar las quejas descritas por el paciente se suelen realizar las siguientes pruebas:

  • Exploración física y neurológica
  • Análisis de sangre y de líquido cefalorraquídeo.
  • Exploración neuropsicológica
  • Pruebas de imagen

El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer se orienta a ralentizar la progresión del deterioro cognitivo en las etapas tempranas mediante el uso de determinados fármacos y de programas de estimulación cognitiva. La intervención psicoeducativa para familiares o la educación de la familia en el manejo y cuidado de los pacientes también resulta fundamental. Los síntomas conductuales son también objeto fundamental del manejo farmacológico de los pacientes, haciendo especial hincapié en el abordaje de los síntomas depresivos, la irritabilidad, los trastornos del sueño y las alucinaciones.

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