TDAH - Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

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¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) define un conjunto de síntomas que suelen identificarse en la infancia, pero que con frecuencia persisten en la edad adulta, y que asocian dificultades en el rendimiento escolar y adaptación del niño o problemas en la organización, planificación y optimización del tiempo en el adulto.

Las dificultades en el mantenimiento de la atención, la hiperactividad motora y la impulsividad forman parte de los síntomas más característicos de esta entidad a pesar de que frecuentemente coexistan otros como la frustración, bajo estado de ánimo, pensamiento rígido o temperamento explosivo.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en población infantil?

Para poder hacer un diagnóstico de TDAH los síntomas deben repercutir en dos o más ámbitos de la vida (ej.: escolar y familiar).

Los más frecuentes son:

Déficit de atención

  • Tiene muchas dificultades para mantener la atención durante un tiempo prolongado
  • No presta atención a pequeños detalles
  • Se distrae con frecuencia
  • Le cuesta escuchar y mantener una conversación larga
  • Es desorganizado/a
  • Evita actividades que requieren un alto nivel de concentración

Hiperactividad

  • Le cuesta permanecer quieto cuando es preciso
  • Habla en exceso
  • Hace ruido y se mueve en momentos de calma
  • No tiene constancia
  • Le cuesta relajarse

Impulsividad

  • Actúa sin pensar
  • No tiene paciencia
  • Interrumpe constantemente
  • Tiene respuestas espontáneas que pueden crearle conflictos con su entorno

Los síntomas son independientes entre sí, por lo que la forma y severidad con la que éstos se manifiestan pueden variar entre personas.

¿Qué es el TDAH del adulto?

El TDAH es una entidad que fácilmente relacionamos con la población infantil y con niños extremadamente movidos, inquietos, inatentos e impulsivos. Dadas las características generales que muchos atribuimos al llamado “niño con TDAH” resulta difícil para muchos reconocer que pueda existir una forma de esta condición “del adulto”.

Posiblemente uno de los factores que dificulte el reconocimiento del TDAH en el adulto sea que los síntomas que éste asocia son distintos a los que frecuentemente encontramos en los niños pero, en todos los casos, un TDAH en el adulto fue un TDAH en la infancia que ha persistido en la edad adulta, algo que sucede en un 50% de los casos. Ello significa que, si retrospectivamente estudiamos la historia de estos adultos, podremos identificar rasgos típicos del TDAH que existieron durante su infancia.

A grandes rasgos, la hiperactividad motora que frecuentemente encontramos en los niños con TDAH no suele persistir en la edad adulta. Por el contrario, el adulto con TDAH suele ser consciente de que en su vida existen una serie de dificultades que entorpecen su actividad laboral, sus relaciones interpersonales y su vida en general.

Dèficit d’atenció

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en población adulta?

Pueden existir multitud de formas distintas en las que los síntomas del TDAH del adulto se manifiestan así como el impacto de los mismos en la vida de cada uno. El estudio pormenorizado de cada caso en particular ayuda a poner de relieve las características propias de cada caso pero, a nivel general, se puede afirmar que el TDAH del adulto comparte una serie de características definitorias de esta entidad:

Déficit de atención

Las dificultades atencionales en el adulto con TDAH pueden manifestarse de distinta forma. La sensación de tener mala memoria fruto de olvidos frecuentes es, en esta población, un claro síntoma de inatención. Así pues, haber invertido pocos recursos atencionales durante una conversación, en el trabajo y mientras se piensa en lo que hay que hacer más tarde supone, en muchos casos, que el adulto con TDAH olvide citas importantes o quehaceres que tenía “programados”, siendo habitual la constante sensación de acordarse tarde de lo que tenía que hacer.

Desorganización y dificultades en la planificación

En los adultos con TDAH suelen detectarse importantes dificultades en la capacidad de organización y planificación, siendo habitual la sensación de haber dedicado muchas horas a temas poco importantes y haber dejado para demasiado tarde temas relevantes.

Mala gestión del tiempo

Una característica habitual en los TDAH adultos tiene que ver con la mala gestión del tiempo y la relación que ello tiene con el punto tratado anteriormente, en relación a la desorganización. El TDAH adulto suele estar convencido de haber organizado bien las tareas a realizar pero, habitualmente, descubre que nunca llega a tiempo, que invierte muchas horas en un solo aspecto y que frecuentemente llega tarde a sus citas.

Impulsividad

Es algo habitual en la historia personal del TDAH haber tomado decisiones poco meditadas y, algunas veces, arriesgadas. En ocasiones la impulsividad se ve empujada por una baja tolerancia al estrés y al fracaso llevando al sujeto a no meditar las respuestas o decisiones, con tal de terminar una situación estresante. Las decisiones tomadas también suelen estar condicionadas por otro rasgo de personalidad característico del TDAH adulto que tiene que ver con la búsqueda de sensaciones y de la novedad. Esto significa que el TDAH en adultos suele tener poca tolerancia a la rutina y al aburrimiento. Algo más problemático puede ser la facilidad en perder el control en determinadas ocasiones y la búsqueda del riesgo, que puede llevar al TDAH adulto a acumular infracciones de tráfico, conducir de manera temeraria o ser proclive al uso de substancias estimulantes.

Hiperactividad

Aunque el TDAH del adulto no suele manifestar la hiperactividad motora característica en los niños, sí suelen ser personas que prefieren desempeñar trabajos activos, físicos, donde existe una importante carga laboral. Es fácil, en este sentido, que el TDAH adulto pueda volverse adicto al trabajo cuando le resulta estimulante. Otros rasgos típicos de la hiperactividad pueden ser la tendencia a hablar rápido, ser inquieto o moverse rápido.

Diagnóstico y tratamiento del TDAH

El diagnóstico del TDAH, tanto en niños como en adultos, es un diagnóstico clínico. Esto quiere decir que no existen pruebas como una analítica o imagen cerebral que permita establecer un diagnóstico. Por el contrario, los especialistas en diagnóstico del TDAH se sirven de la información recopilada en la historia clínica del paciente, en determinados cuestionarios y, en algunos casos, en ciertas pruebas neuropsicológicas, para determinar cuándo el conjunto de síntomas que presenta un individuo resultan compatibles con el diagnóstico de TDAH.

En el niño y adolescente el tratamiento se orienta a optimizar el rendimiento escolar y sociofamiliar.

En el adulto el tratamiento suele orientarse a minimizar el impacto de las dificultades que asocia el TDAH sobre el desempeño del trabajo, las relaciones interpersonales y la vida diaria.

En ambos casos, el uso de determinados psicoestimulantes ha demostrado una eficacia significativa en la mejora de los síntomas del TDAH.

La terapia cognitivo-conductual llevada a cabo por los especialistas en Psicología, centrada en el abordaje de la disfunción ejecutiva, ha demostrado ser también una muy importante opción terapéutica para el TDAH  junto al tratamiento farmacológico o de forma aislada.

Hay que tener en cuenta que, cuando hablamos de tratamiento para el TDAH, no significa necesariamente recibir de por vida un tratamiento con fármacos. Así, aunque los fármacos pueden ser de ayuda al principio del tratamiento, una proporción importante de adultos aprende a gestionar los síntomas llegando a abandonar el tratamiento farmacológico.

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